YOGA

“Antes de practicar, la teoría es inútil. Después de practicar, la teoría es obvia.“
David Williams

 

Yoga

Para hablar de yoga debemos remontarnos a la antigua India. Una India llena de misticismo y de magia. Llena de santos y de gurús con poderes misteriosos y sobrehumanos. Una tierra en la que nacieron unas enseñanzas del más alto secreto, transmitidas únicamente de maestro a discípulo. Prácticas que durante miles de años transformarían el cuerpo, la mente y el espíritu de aquellos que se entregaban a ellas con disciplina y devoción.

El término yoga se deriva de la raíz Sánskrita yuj que significa unión, y se puede leer a diferentes niveles:

  • En un nivel físico habla de la unión de la consciencia con el cuerpo, del permanecer atento a la más mínima variación de la expresión del cuerpo humano a través de una postura física sostenida, o asana.
  • En un nivel energético habla de la unión de las dos energías básicas, comúnmente conocidas como ying/yang, ida/pingala, o masculina/femenina.
  • En un nivel espiritual, el yoga habla de la unión entre consciencia y alma, o entre consciencia personal y consciencia universal.


A través del yoga, a medida que avanza la experiencia de unión a estos niveles tiene como resultado una expansión de consciencia que abarca lo que somos en nuestras múltiples dimensiones. En el despertar de esa percepción neutral de nuestra totalidad nace nuestra experiencia del Verdadero Yo. La consciencia de quiénes Sómos en Verdad, ese Ser que engloba todas esas partes - cuerpo, energía, mente, espíritu, ... - y aún así, es algo más que todas esas partes puestas juntas.

La filosofía y práctica del Yoga ha permanecido tan secreta como sagrada durante milenios. Desconocidas en nuestra cultura hasta hace apenas poco más de un siglo, la transición a una nueva era ha permitido que aquellas prácticas que estaban abiertas únicamente a los discípulos más devotos estén hoy en día al alcance de cualquiera.

Con la revelación de todas estas posturas, técnicas de respiración y formas de meditación, es posible que el mayor descubrimiento de occidente en todo esto haya sido el darse cuenta de que el yoga es una ciencia. Una ciencia rigurosa e increíblemente precisa, que está siendo constantemente comprobada y demostrada en laboratorios. Lejos de perder su magia por la disección del análisis científico moderno, el yoga se levanta hoy aún más sorprendente por su descripción del funcionamiento del ser humano con tremenda exactitud, y por proporcionar al mismo tiempo los medios para transformarlo.

Algunos de los efectos más inmediatos de la práctica del yoga son el descubrimiento de una gran serenidad mental y emocional, el desarrollo de una gran capacidad de concentración e intuición, la eliminación de hábitos repetitivos y negativos, y una mayor conexión con nuestra alma accediendo así a nuestra fuente de sabiduría superior. En una práctica continuada, el yoga nos puede ayudar a despertar el potencial latente en nuestro interior como seres humanos, y bendecirnos con la experiencia profunda de nuestra naturaleza espiritual.